Vientos de Cambio en Venezuela y América Latina

By Oriana Piña

Así como cambia el viento en su rumbo e intensidad han cambiado en orientación las democracias latinoamericanas en las últimas semanas. La más reciente es el caso de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre en Venezuela, en donde la oposición política al proceso revolucionario “chavista” logró posicionar más de 100 escaños en la Asamblea Nacional, mientras que el oficialismo por el momento apenas consigue escasos 46. Una supermayoría histórica y con grandes consecuencias hacia el futuro del país.

Sin embargo, a pesar del gran optimismo que eso representa para la nación del sur, la enorme crisis económica en la cual se encuentra sumergida Venezuela pondrá muy difíciles las decisiones a nivel legislativo que los nuevos parlamentarios tendrán que tomar.

En los 16 años que se ha mantenido en el poder la llamada revolución socialista, los dineros del Estado fueron libremente usados para crear un régimen basado en populismo; lo cual mantuvo al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) prácticamente favorecidos y con adversarios débiles. Con un barril de petróleo muy por debajo de la banda de los $100, el gobierno venezolano no pudo mantener las expectativas de programas sociales—como alimentos subsidiados o la entrega de viviendas. Eso aunado a la inflación más alta de Latinoamérica produjo que la población de ese país se diera cuenta de los errores económicos cometidos por el Presidente Maduro y su entorno Ministerial, causando el bajo índice de aprobación a la gestión gubernamental y los resultados de estas primeras elecciones bajo su mandato.

Macri

Dificultades similares se presentarán en Argentina, la cual luego de 12 años cambiará los vientos políticos hacia la centro-derecha con la recién victoria de Macri contra el Kirchnerismo en las urnas. Este fin de ciclo entre el partido peronista y radical ahora es liderado por un grupo político que logro unir a diversas tendencias políticas, no obstante, en el congreso argentino la mayoría de diputados son leales “kirchneristas”. Lo interesante en los cambios en Venezuela y Argentina es que existen puntos en común entre los dos países.

La primera es la ratificación de ambos pueblos del deseo de tener una larga tradición democrática, a pesar del intento de golpe de estado del difunto presidente Chávez en Venezuela y de la dictadura militar en Argentina. Aunque en los últimos años las sociedades civiles han pronunciado masivamente en contra ambos gobiernos, no hubo necesidad del uso de la fuerza para iniciar el cambio político.

MUD2

Lo segundo es la certeza de los políticos de ambas naciones en que no podrán eliminar los “paquetes sociales” de la noche a la mañana, más aun cuando las clases más necesitadas serán seriamente afectadas. Revertir drásticamente a las tendencias sociales que ayudaron a surgir a los líderes populistas en un principio sería contraproducente. Un cambio de dirección de 180 grados equivaldría a levantamientos sociales como los vividos en Venezuela en el año 1989 durante el llamado “Caracazo”, donde miles de venezolanos fallecieron cuando protestaron frente a las políticas macroeconómicas ejecutadas bajo el gobierno de turno. En el caso de Argentina se mantendrá un cierto proteccionismo y harán las reformas muy despacio, con acuerdo con los sindicatos.

Por último se debe tomar en cuenta los vínculos y deudas masivas con actores claves en el exterior y cómo afectará la planificación económica de los nuevos políticos en ambos países. Con respecto a Venezuela se calcula que la deuda con China ha ascendido a unos $56 mil millones desde el 2007, recibiendo su último préstamo de Pekín solo hace un par de meses atrás. Las implicaciones son graves, ya que la deuda se cancela con el despacho de petróleo e importes de productos chinos, profundizando la dependencia de bienes básicos provenientes del exterior. Sin duda, este acuerdo será un reto para la nueva Asamblea Nacional y su atribución de someter a referendo tratados internacionales. Por su parte Argentina, aun enfrentando el legado económico después del default del 2001, también sufre con una enorme deuda externa y altas cifras de gastos públicos no sostenibles. El presidente electo ha reiterado su prioridad en reformar el sistema económico aun con el desafío de un Congreso fragmentado.

Así como la “primavera árabe” levantó cambios en varios países árabes, los vientos de cambio en Latinoamérica se presentan calmados en su intensidad, sin violencia pero con un rumbo muy particular:  el de la derecha. Abra que esperar a ver si los mismos vientos llegan a otras latitudes cercanas al Ecuador o más cercas de la Patagonia.

 

OriOriana Piña

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