Latinoamérica: foco de nuevas energías

Por Nicole Pineda

Con el paso de los años, las naciones han evidenciado el daño que hace al medio ambiente el uso de hidrocarburos, lo cual las ha llevado a diversos convenios comprometiéndose en disminuir sus emisiones de CO2 al ambiente. Este deseo de mejorar se observa con la firma del Acuerdo de París, en el que se estableció un plan que consiste en reducir las emisiones de CO2 con el fin de lograr que la variación de la temperatura mundial se encuentre por debajo de los 2 ºC.

Ante este compromiso, se ha dado un cambio en la matriz energética, dado que las naciones promueven e implementan cada vez más las energías renovables, teniendo que tomar en cuenta también que se espera que la demanda energética mundial sobrepase los 16 mil millones de toneladas de petróleo equivalentes (tep) para el 2040, según el reporte energético de BP de 2018.

En dicho informe destacan dos hechos: que la energía renovable es la fuente de energía que experimentará el crecimiento más rápido, y que gran parte del incremento en la demanda energética mundial se deberá a China, la India y demás países de Asia emergente.

En el caso de China, una nación que hace unos años pasó por una “revolución industrial”, al incrementar notablemente su demanda de la energía para experimentar un alto crecimiento económico, la cual pareciera luchar con romper el trilema energético y conseguir la seguridad e igualdad energética junto a la sustentabilidad medioambiental.

Tal vez se deba a los altos niveles de contaminación en el aire, que han llevado a la muerte de 1,6 millones de personas en el 2015, según Berkeley Earth, pero China ha decidido concentrarse en emplear nuevas fuentes de energía, especialmente la solar, y ha decidido invertir no solo en su territorio, sino en Latinoamérica.

La región Latinoamericana cuenta con un gran potencial para desarrollar las energías verdes. Varios de sus países poseen el clima propicio para implantar paneles solares, tales como México y Brasil, con un gran número de ríos para hacer uso de la energía hidráulica en países como Perú, Bolivia y Argentina, para aprovechar el gran potencial hidráulico con el que cuenta América Latina y el cual solo han logrado desarrollar un 23% de su capacidad. En cuanto a la energía eólica, el hemisferio también posee una gran ventaja, y se han hecho inversiones, dado que Suramérica pasó de contar con una capacidad eólica de 435MW en 2008 a 4.137,6 MW en 2013.

La región cuenta con un potencial eléctrico renovable 22 veces mayor a la demanda esperada para el año 2050, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por lo cual Latinoamérica no solo será el pulmón del mundo al contar con el Amazonas, sino también pasará a ser el corazón de las energías renovables. Esto le permitirá renovarse y no ser tan dependiente de las materias primas, sino abrirse paso a un nuevo sector de la mano de los inversionistas de todas partes del mundo.

Asia pudiera convertirse en ese aliado estratégico, ya que China e India han competido por tener la mejor tecnología en cuanto al desarrollo de paneles solares. Junto a la tecnología y el capital con el que cuentan países como China, India y Corea del Sur.

A su vez, multilaterales como el BID y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) han brindado apoyo a los países con el fin de que puedan aprovechar ese potencial, lograr una mayor independencia energética al disminuir el uso de los hidrocarburos, un recurso con el cual no cuentan todos los Estados de la región, y emplear las fuentes de energía más limpias.

Nicole Pineda es una economista residenciada en Caracas, Venezuela. Actualmente desempeña el cargo de investigadora en Bigvene y es participante del programa de formación Venezuela Liderazgo y Energía, Fundación  Futuro Presente.