La Lucha de AMLO y El Problema del Tráfico de Gasolina: ¿A Dónde Vamos?

Por Valencia Wilson

Luchar contra la corrupción no es tan sencillo como parece y está demostrando ser más difícil de lo que Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el presidente de México, pensó inicialmente en 2018.  El ex alcalde de la ciudad de México por el Partido de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) está comprometido con luchar la corrupción. Su campaña prometió la ambiciosa meta de erradicar completamente la corrupción, señalada como el principal problema en México hoy. Cuando se trata de derrotar el crimen organizado, 73 por ciento de la población aprueba políticas de mano dura contra el tráfico de gasolina.  La empresa estatal de México, Petróleos Mexicanos (Pemex), calcula que $7.4 mil millones de dólares (EEUU) han sido robados desde 2016. “Los huachicoleros”—los que roban y venden gasolina ilegalmente—buscan tuberías de gas en zonas alejadas, y roban gasolina cada noche, mientras empleados corruptos de Pemex ignoran estos actos ilícitos, y contribuyen en drenar los recursos de Pemex.  En el último año, México perdió en promedio unos 60.000 barriles de gasolina robados cada día, según Etellekt, una empresa de consultores de riesgo. AMLO señala tanto a individuos corruptos dentro de las instituciones del estado mexicano como a grupos externos como los principales responsables. Sin embargo la estrategia de mantener la excesiva dependencia en el ejército como solución ha sido un error, existiendo instituciones civiles fuertes e independientes mejor capacitadas para investigar y llevar a cabo juicios criminales.  AMLO ha decidido que la mejor manera que los mexicanos ‘vean’ la corrupción es cerrando unilateralmente los seis oleoductos principales y entregando combustibles a gasolineras por carreteras y ferrocarriles. A pesar de ser una opción muy costosa, la mayoría quiere combatir esta industria corrupta.

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Para la segunda semana de enero, la escasez de gasolina empezó a afectar de la mayoría de los mexicanos.  Este círculo vicioso empezó con conversaciones sobre el desabastecimiento y desencadenó a consumidores entrando en pánico y comprando gasolina en cantidades mayores haciendo la escasez peor. En la ciudad de México, es comúnmente conocido que las gasolineras rodeadas de cinta policial están implicadas en casos de corrupción.  En Guanajuato, cerca del 84 por ciento de las estaciones de gasolina están cerradas, de acuerdo al Associated Press. Al mismo tiempo, se pueden ver líneas sin fin con conductores de Uber, taxis, autobuses y demás carros en las estaciones que siguen las reglas y operan limpiamente. En promedio, el tiempo de espera en la Ciudad de México es de 5 horas. En una ciudad como Puebla, los locales aseguran que el tiempo de espera “no está tan malo”, casi una hora.  El impacto más visible fue la transportación paralizada pero pronto empezó a afectar sectores de la vida cotidiana inesperados. El caso más emblemático fue ver el Estadio Azteca vacío mientras los dos rivales históricos Chivas y Cruz Azul disputaban un partido. Sin duda, estas medidas ha causado una reducción en el número de actos ilícitos, pero la lucha contra estos actos revela la exclusiva dependencia de México en compañías como Pemex. México no está paralizado, está gateando lento.

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¿Hay Algunas Soluciones a la Vista?

AMLO ha aclarado que se van a respetar los contratos otorgados y que “debe quedar claro que no se van a cancelar los contratos, para que no haya desconfianza.”  La abrupta modificación de políticas ha desestabilizado la confianza de los inversionistas. El ejecutivo de Pemex, Octavio Romero concuerda con AMLO. ¿Qué más se necesita para poder demostrar con análisis y estudios que las nuevas políticas no son la causa del desabastecimiento?  Algunos argumentan a favor de acuerdos existentes dónde Pemex asigna todas o partes de las ganancias a terceros para desarrollar tierras subdesarrolladas. Un tercero podría pagarle a Pemex por adelantado a cambio de comprometer fondos para realizar actividades de desarrollo que van desde extracción de petróleo, pruebas, hasta otros gastos financieros.  Pemex podría recibir pagos en regalías por extracciones de petróleos. Estos acuerdos pueden incluir una opción de actualizar contratos a base de nuevos depósitos encontrados. Esto le permitiría a Pemex retroceder contratos anteriores y reestructurar pagos a futuro basados en nuevos depósitos, tal como son conocidos los tratados de Back-In After Payout (BIAPO).  Los tratados BIAPO son una herramienta de gestión de riesgos para compañías pequeñas—Pemex tendrá los recursos para traer la experiencia técnica y la tecnología asociada a estas compañías. El beneficio es que la carga financiera del desarrollo de yacimientos petrolíferos será compartida entre Pemex y sus terceros.  Pablo Medina, vice presidente ejecutivo de Welligence Energy Analytics dice que Pemex no está en capacidad de realizar todas las obligaciones de producción en México; es imposible desde una perspectiva financiera y operativa en sí misma.

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Central a la visión y principios de la administración de AMLO ha sido no perder de vista la lucha contra la corrupción, y su enfoque debe mantenerse en erradicarla.  Erradicar la corrupción es una tarea enorme. Permitir que ciertas personas mantengan un dominio sobre el poder y decidan como las prestaciones sociales se invierten, ha tenido efectos negativos en el crecimiento económico en lugares donde la pobreza y desigualdad predomina. Debido a esto, AMLO tiene que establecer un consenso sobre qué es la corrupción, identificando actos y costos de la corrupción en la sociedad mexicana, y desarrollar soluciones prácticas que se integren dentro de la institucionalidad para evitar a futuro la corrupción y lucharla proactivamente.  Subsecuentemente, enfocarse en cambiar la mentalidad hacia la corrupción usando técnicas concretas ayudará a gerenciar y sostener cambios institucionales. Este es un cambio cultural que tomará muchos años ya que la corrupción está muy incrustada en el tejido nacional y tomará tiempo modificar actitudes, deseos, conocimientos, y conductas sobre lo que es, y lo que no debe ser considerado “normal” en la sociedad mexicana. Políticas de corrupción fuertes pueden disuadir a quienes usan la corrupción para avanzar sus agendas personales y ejecutar castigos severos para aquellos que permitan que ocurra corrupción. A través de medios de comunicación internacionales y las redes sociales se podrá catalizar el cambio. A través de medios de comunicación internacionales y las redes sociales se podrá catalizar el cambio. Finalmente, analizando tendencias y costos asociados sobre las consecuencias económicas de la corrupción, académicos e instituciones en entendimiento mutuo podrían emplear una estrategia comunicacional que reporte dichos costos y consecuencias a nivel local y que pueda unir el país. El refrán popular  en México “El que no tranza, no avanza” no puede volverse una frase “común” o excusa en la sociedad mexicana para justificar la corrupción. Trabajando hacia abordar un cambio cultural aumentará el desarrollo económico y progreso social en México.

Valencia Wilson es una analista de asuntos Latinoamericanos basada en Washington, D.C. Cubre una variedad de temas, eventos y perspectivas de toda América Latina. Trabaja como asesora para clientes del sector público y privado.