Extractivismo en Venezuela: Las venas siguen abiertas – Entrevista a Rafael Uzcátegui + DOCUMENTAL

Por Juan Andres Misle

Transcripción:

Su nuevo documental se llama “Extractivismo en Venezuela: Las venas siguen abiertas”. El cortometraje arranca con una alusión a la obra mejor conocida del uruguayo Eduardo Galeano – “Las venas abiertas de América Latina”  – obra que contempla crónicas y anécdotas históricas sobre la explotación de recursos naturales en Latinoamérica a lo largo de su historia colonial y contemporánea. ¿Cual es la idea detrás de ese título? Es decir, ¿a qué se debe esa alusión a Galeano?

Venezuela es un país que siempre ha vivido de la venta de petróleo y de gas. Es un país cuya economía es básicamente la venta de energía al mercado internacional.

Sin embargo por diferentes razones en nuestro país, la discusión sobre las consecuencias sociales y ambientales de este modelo de desarrollo no se ha realizado de la misma manera como en otros países de América Latina, en donde hay bastante participación por parte de las organizaciones, las diferentes comunidades que están siendo afectadas por este tipo de desarrollo, inclusive hay algunas iniciativas gubernamentales para mitigar estas consecuencias nocivas. En Perú, Colombia, Bolivia, y en Argentina hay bastante discusión sobre este tema mientras que en Venezuela no la hay.

Nosotros hemos querido advertir sobre esta situación a raíz de una reciente decisión del gobierno venezolano de dar en concesión el 12% del territorio venezolano para explotación de minerales como el oro, el coltán, y el hierro. A partir de esa decisión, en Venezuela está comenzando un debate sobre las posibles consecuencias que van a tener, tanto para el  medio ambiente como las comunidades indígenas, que en Venezuela conforman una población de 800,000 personas.

En este proyecto, el arco minero del Orinoco, la explotación se va a realizar a la rivera sur del río Orinoco – la fuente de agua más importante de Venezuela.

Es por eso que hemos querido hacer esta rememoración de la obra de Eduardo Galeano, que es un libro muy popular y ampliamente conocido, ‘Las venas abiertas de América Latina”. Queremos decir que en Venezuela esas venas continúan abiertas porque el modelo de desarrollo que está detrás de esa mirada minera y extractiva, no solo se ha permanecido, sino que lamentablemente, se está profundizado.

Hemos querido realizar este primer material desde una perspectiva educativo, comenzando esta discusión de cero, y de allí algunas de las alusiones y de las metáforas que hemos realizado para este audiovisual.

¿En qué se diferencian el arco minero del orinoco en Venezuela con otros proyectos de explotación minera y petrolera en otros países de la región? En Ecuador esta el caso de el parque nacional Yasuni en donde se han abierto concesiones a trasnacionales petroleras a una de las áreas más biodiversas del planeta. ¿Hay diferencias entre estos proyectos? 

Si. Efectivamente, en Venezuela el modelo de explotación, tanto petrolera como gasífera como para los minerales se basa en lo que aquí se ha denominado “las empresas mixtas.” Es decir, el estado venezolano tiene un papel activo en la atracción de capitales de estas compañías trasnacionales para crear nuevas empresas en las cuales van a participar. Pero, el estado venezolano mantiene la mayoría de las acciones, es decir, el 51% o mas de las acciones de esas nuevas compañías creadas para la explotación de esa área en que se va a extraer petróleo, gas o en este caso, los minerales. El modelo de negocios en Venezuela tiene al estado como principal promotor, y por supuesto, la participación de las compañías internacionales.

Es por eso que en nuestro caso, el estado venezolano va a ser el principal responsable de las consecuencias que ese modelo de desarrollo va a tener.

Nosotros estamos exigiendo que se cumplan dos requisitos que están en nuestra Constitución: la primera es la realización de un estudio de impacto ambiental para saber cuales son las consecuencias de esa explotación minera en el 12% del territorio venezolano. La segunda es la realización de consultas previas, libres e informadas por las comunidades indígenas que están en la zona, ya que su modo de vida va a ser afectadas por esa situación.

Hay participación de parte de empresas internacionales, si, pero quien está generando el modelo de negocios, las condiciones de explotación, los permisos, y es el principal actor, es el estado venezolano. Y es por eso que desde las organizaciones de derechos humanos estamos responsabilizando e interpelando al gobierno venezolano sobre las posibles violaciones de derechos humanos y ambientales que ocurran en esos territorios.

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En el documental, el presidente venezolano Nicolás Maduro habla sobre el ‘ecosocialismo.’ A su juicio, ¿tiene coherencia la política del ‘ecosocialismo’ que aboga el presidente Maduro? O es una contradicción dentro de su propio movimiento?

Lamentablemente, si hay una contradicción en los términos. Creemos que el presidente Nicolás Maduro está promoviendo este modelo de desarrollo con bonitas palabras que no se corresponden a los hechos.

Ademas de ‘ecosocialismo’, aqui se ha creado algo que se llama el ‘Ministerio de Minería Ecológica’; un poco para intentar decir que se va a realizar un modelo de explotación minera de una manera diferente a como se han hecho en otros lugares. Sin embargo, no nos han dicho que es lo diferente que se va a hacer en estos casos.

Se están trayendo inversionistas que tienen una mala trayectoria como contaminantes del medio ambiente en otras partes del mundo. Nosotros dudamos que exista un modelo diferente al que ya conocemos en América Latina.

Esto es un intento de suavizar las consecuencias ambientales y ecológicas de los pueblos indígenas que va a tener este proyecto. Lamentablemente, eso es lo que en Venezuela llamamos un “significante vacío”, es decir, son bonitas palabras que en el fondo no tienen nada. Es por eso que vamos a seguir insistiendo en el cumplimiento de los requisitos que están presentes en nuestra Constitución.

Hace unos meses, la Asamblea Nacional de Venezuela de mayoría opositora aprobó un desconocimiento al decreto del arco minero. ¿Podría tener esta movida algún impacto? ¿Tiene validez jurídica el decreto del arco minero si la Asamblea Nacional lo rechaza?

Lo interesante es que diferentes actores y sectores de la vida venezolana se están incorporando al rechazo y haciendo públicas sus preocupaciones sobre el arco minero. Entre ellos, está la Asamblea Nacional de Venezuela.

Hay que recordar que desde el pasado 13 de mayo, en Venezuela existe lo que se llama un ‘estado de excepción y de emergencia económica,’ que entre una de sus consecuencias ha sido quitarle la facultad contralora a la propia Asamblea Nacional. Es decir, el gobierno puede realizar este tipo de negocios como el arco minero sin tener contrapesos institucionales o contralorías de los otros poderes públicos.

A pesar de esta situación, nos parece muy importante que la Asamblea Nacional venezolana haya promovido este pronunciamiento porque forma parte del universo de organizaciones sociales que en Venezuela se están oponiendo.

No solamente las organizaciones de los pueblos indígenas, sino tambien las organizaciones ambientales, las universidades, e incluso hay sectores de la vida política y miembros de partidos políticos que también están elevando sus preocupaciones sobre un proyecto que se está promoviendo de una manera improvisada y sin cumplir los propios requisitos legales y presentes en nuestra Constitución.

Nos parece muy importante que la Asamblea Nacional pueda hablarle a otros poderes públicos en otras partes de América Latina de que aquí hay una situación irregular. Eso podría enfocar la mirada de las organizaciones internacionales en materia de derechos humanos, ambientales, e indígenas sobre la situación de arco minero en Venezuela.

¿Existe actualmente una alternativa creíble de desarrollo sustentable que sea capaz de mantener un equilibrio entre el desarrollo de la industria y la protección del medio ambiente y las tribus originarias?

Lamentablemente en Venezuela, no tenemos ahora un proyecto alternativo al extractivismo y la propondisacion de la economía petrolera, gasífera y minera.

Sin embargo el debate que está generando el arco minero del Orinoco puede comenzar a despertar la necesidad que tenemos como pais de pensar una Venezuela despues del petroleo. Después de estos recursos minerales.

Es interesante que ahora existe una despolarización de muchos sectores de la vida nacional preocupados por la situación ambiental y los pueblos indígenas en nuestro país, y han comenzado a  discutir y a proponer una Venezuela despues del petroleo.

Lamentablemente no hay políticas reales de protección a las comunidades indígenas en nuestro país. Sin embargo, hay leyes aprobadas en los últimos años que incluye todo un capítulo en nuestra Constitución, el 8vo capítulo, más otras leyes similares que se promulgaron que nos dan un marco legal favorable a esa proteccion. Ese marco legal no se está cumpliendo, y es importante que las organizaciones de derechos humanos y aliados acompañemos el proceso de fortalecimiento de las comunidades y organizaciones indígenas. 

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En los últimos años, sus organizaciones tradicionales han sido debilitadas por una política de intervención del gobierno bolivariano. Son ellas, las organizaciones tradicionales, las que se tienen que poner al frente o las que tienen que liderar esta lucha, no solo sobre el arco minero, sino, sobre las consecuencias negativas del modelo del desarrollo extractivo.

Algunas organizaciones indígenas de Amazonas y del estado Zulia están comenzando a despertar, a articularse y organizarse para dar una respuesta a esta situación. Alli vamos a estar acompañándolos el resto de las organizaciones sociales y de derechos humanos.

¿Qué podemos hacer los que vivimos en centros urbanos muy alejados del arco minero – y en algunos casos lejos de Venezuela – para ayudar en la defensa de las tribus indígenas que serán afectadas por este proyecto?

Estamos sensibilizando a los habitantes de ciudades como Caracas y los principales centros urbanos en Venezuela porque ese tipo de proyecto van a terminar afectando a los que vivimos en las grandes ciudades.

Por ejemplo, ahora mismo tenemos una situación de una interrupción de los servicios básicos como el acceso al agua potable, porque los principales embalses de agua en Venezuela no tienen la capacidad suficiente para suministrar el agua a todos los centros urbanos. Eso ha sido una consecuencia de la deforestación de los principales bosques y selvas en Venezuela, y este tipo de proyectos van a dificultar el acceso al servicio de suministro de agua.

Tenemos también una crisis de acceso a la energía eléctrica en Venezuela. No tenemos un proyecto o plan de mitigación de los efectos del cambio climático en nuestro país. Eso ha traído como consecuencia de que lamentablemente dependemos de las lluvias o los periodos de lluvia para poder generar la suficiente energía eléctrica en Venezuela.

Esa profundización de la crisis de los servicios básicos se va a agravar si proyectos como el arco minero no sopesan suficientemente las consecuencias que van a tener para los principales centros urbanos y los habitantes de las ciudades. Hay una vinculación entre la calidad de vida de las principales ciudades en Venezuela y la profundización de este tipo de proyectos en nuestro país.

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Rafael Uzcátegui es el coordinador general para la organización de derechos humanos, Provea. Pueden seguirlos en las redes sociales y twitter @fanzinero y @_Provea.