Alianza Nacional del “TPS” lanza nueva campaña para la legalización de “tepesianos”

WASHINGTON— El salvadoreño Carlos Galán no es un “Dreamer” pero le preocupa que los “tepesianos” como él estén ausentes del debate migratorio en el Congreso, por lo que viajó desde California para sumarse a una campaña de la “Alianza Nacional del TPS”, que este lunes presionará por la legalización de los amparados al programa de “Estatus de Protección Temporal” (TPS).

“Todo el mundo oye hablar de los Dreamers, pero poca gente sabe que también los que tenemos TPS estamos en peligro de deportación.  Yo vine a este país en 1997,  a los once meses de edad con mi familia, y acá tengo mi vida, no podría vivir en El Salvador”, explicó a este diario Galán, poco antes de visitar a legisladores de su distrito en Palmdale, en el condado de Los Angeles.

Galán, de 21 años de edad, participó ayer domingo en una “asamblea” de activistas que sirvió como especie de “precalentamiento” para las actividades de los próximos días.

Galán quiere que los congresistas conozcan su historia y comprendan que, aunque no es un “Dreamer” también tiene sueños de superación en Estados Unidos: de día estudia en un colegio universitario para sacar su diplomado como paramédico, pero también aspira a obtener una licenciatura en administración de empresas.  Con esa meta, estudia de día y trabaja de noche como cajero en el “Pollo Loco”.

Su objetivo inmediato, sin embargo, es que tanto el Congreso como la opinión pública entiendan la situación que enfrentan más de 320,000 “tepesianos” ahora que la Administración Trump ha iniciado el desmantelamiento del “TPS”.

El “TPS” es un programa temporal creado por el Congreso en 1990 para inmigrantes indocumentados que no pueden regresar a sus países por desastres naturales, conflictos armados, y otras circunstancias extraordinarias.

En la actualidad, hay diez países bajo el “TPS”, incluyendo Haití, Nicaragua, Honduras, y el Salvador, pero el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) comenzó a desmantelar el programa el año pasado, aunque ha dado un período de gracia para facilitar una transición “ordenada” para quienes no puedan ajustar su estatus migratorio.

En el caso de El Salvador, el DHS determinó el pasado 8 de enero que el país ya se recuperó lo suficiente de los terremotos de 2001, y puede absorber a repatriados. Los “tepesianos” salvadoreños tienen hasta el 9 de septiembre de 2019 para ajustar su estatus o preparar su salida.

Esa decisión ha aumentado la zozobra para los cerca de 200,000 “tepesianos” salvadoreños, en particular para los que no tienen opciones para obtener la residencia permanente, y para los empleadores que dependen de ellos.

“Conseguí el TPS a través de mi mamá. Ella me dice que se vino acá por la violencia en El Salvador y porque quería una mejor vida para mí; si me deportan honestamente no sé qué haría ni dónde viviría, porque allá no tengo a nadie”, afirmó.

Galán ha iniciado trámites para la residencia permanente mediante un tío, pero su abogado le ha dicho que el proceso podría tomar al menos diez años, y no hay garantías de que esto lo proteja de una posible deportación cuando venza su permiso.

Cerca de 700,000 “Dreamers” al menos tienen la posibilidad de legalizarse si el Congreso aprueba una medida, como el “Dream Act”, que codifique el programa de “acción diferida” (DACA) de 2012, pero no hay avance de otras medidas para salvar de la deportación a los “tepesianos”, señaló Galán.

Por ello, en los próximos dos días, la nueva campaña de la Alianza quiere educar a la opinión pública y a los miembros del Congreso sobre la urgencia de proteger a los “tepesianos”, de los cuales los salvadoreños conforman el grupo más grande.

Como parte de la movilización en la capital estadounidenses, los “tepesianos”, sus familias y aliados realizarán hoy una protesta frente a la sede de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), y se reunirán con miembros de ambas cámaras del Congreso para pedir su inclusión en las negociaciones migratorias.

El gobierno de EEUU tiene una “responsabilidad compartida” por haber creado las condiciones en muchos países beneficiados por el “TPS”, y la deportación de los “tepesianos” agravará la situación en esos países, aseguraron los organizadores de la campaña.

“La decisión de eliminar el TPS no se basa en lo mejor para nuestro país, para nuestra economía, o para nuestras comunidades”, dijo a este diario  Martha Arévalo, directora ejecutiva de CARECEN en Los Angeles.

“Desafortunadamente, esta decisión de parte de la Administración Trump está basada en una agenda racista y anti-inmigrante. Los tepesianos contribuyen a la economía, pagan sus impuestos, crean trabajos y fortalecen nuestra sociedad”, enfatizó Arévalo.

Por su parte, Edwin Murillo, miembro de la Alianza, destacó que los “tepesianos” han demostrado de sobra su valor para la economía nacional y para el tejido social de EEUU, además de que tan solo los de El Salvador, Haití y Honduras tienen, en su conjunto, unos 275,000 hijos nacidos en Estados Unidos.

Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, al referirse a los países amparados al “TPS” como “países de mierda” y dando preferencia a la inmigración de extranjeros de Noriega, desataron la condena general de grupos pro- inmigrantes y de la comunidad internacional.